Un cosmético natural se diferencia de uno sintético en su composición. El natural contiene principios activos ya presentes en el manto lipídico de nuestra piel, y es por esto, que no estás añadiendo nada «extraño» a tu cuerpo.

Sin embargo, los productos sintéticos utilizan aditivos artificiales, conservantes y aromas sintéticos, que pueden producirnos alergias, enrojecimiento e irritación.
No es de extrañar que esté aumentando el interés por este tipo de productos, porque además, su producción no genera desechos químicos que afecten a la naturaleza.
 
A continuación, enumeramos algunos de los productos utilizados en la cosmética convencional, cuyo uso en nuestra piel no es recomendable por su toxicidad:
 
  • Sulfatos: son detergentes irritantes para la piel
  • Siliconas que se acumulan en el cabello
  • Parafina. Se utilizan por la rápida absorción de la piel y su bajo coste. Nos provocan una sensación falsa de hidratación, ya que tapona los poros e impide que la piel respire de forma natural.
  • Perfumes sintéticos: se encuentran en los ingredientes como “parfum” y “frangance”
  • Sales de aluminio. Presentes en muchos desodorantes.
  • Ftalatos y tolueno. Se encuentran en esmaltes de uñas o en algunos perfumes
  • Conservantes como “Chloro”, “Bromo”, “Iodo”, BHA o el ácido bórico

Por tanto, además de los beneficios que aporta la cosmética natural a nuestra piel, añadiendo una gran cantidad de principios activos, beneficiamos al medio ambiente. ¿Cómo? Muy fácil, sus ingredientes naturales no son nocivos para el medio ambiente. 

Si estás leyendo esto y te quieres aventurar en este mundo, que necesita un cambio ya, empieza a consumir cosmética y productos lo más naturales posibles. Tu piel y la naturaleza, te lo agradecerán. 

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